Miedo.

¿Sabes como sé que lo tengo?
porque a oscuras me estremezco sabiendo que en cualquier momento y sin aviso,
te podría ver, de lejos, después muy cerca...

Que luego de tenerte cerca, te vas acercar más, más, más...
Tanto que no te vas a poder salir de mí.

Y puede que haya fuego, uno interminable,
y que arda sin agotarme hasta que el sol se apague.

Y puede que haya hielo, formando un puente cristalino y frágil,
entre tu y yo, una era glacial, con gracia y diplomacia.
Y que caminemos por él de un lado a otro,
procurando no vernos las caras.

O puede que haya hielo y luego fuego, y que caigamos sin fin
a un abismo de rosas y luz, demorando años en estrellarnos
contra el piso de la indiferencia.

O puede que haya fuego, de esos que todo promete,
que solo veamos destrucción y huesos, árboles rotos y oscuridad,
y luego caiga la nieve de la paz, y de la sorpresa,
nazca la ilusión de vernos para siempre cada día para reconstruír el mundo
que antes conocíamos.

O puede que el peor de los casos, no haya nada.

Nada.

Y justo en esa parte de mis pensamientos enloquezco y me encojo,
y me siento tan pequeña que ni yo misma puedo verme...

Y me asusto, y en ese vacío de mi estómago habita el miedo, 
y también la seguridad de lo que digo, pero al vacío de éste papel,
porque estoy segura de que no estás y no puedes verme...

Y me encojo de nuevo, al pensar que podrías estar leyéndome,
y así paso los dias, imaginando y encogiendome...
Con el miedo saliendo de mi barriga y arropándome despacio con la noche...



Comentarios

Entradas populares de este blog

Palabras.

Hogar.

Eternidad.