De la nada, tu, preciosa nada.

¡Preciosa preciosa preciosa!
era la nada cuando tu no existías
cuando disfrutaba de poner mi vida
en cuatro palillos para quebrarlos de una palabra.

El lago calmo de aguamarina
en el que floté por años sin vida
que hizo crecer algas en mi espalda
y en mis manos, de las que un monstruo se alimentaba,

Fue soplado por una suave brisa
al llamado alegre de tu boca,
y en ella mi nombre, llevándome al borde
de este lago, a tu orilla.

La verde nube, estancada al fondo
de mis sueños se colmó
y se asentó como la arena
en el fondo del mar.

Tu silueta pensativa,
plateada y enternecida,
me espera con un beso,
con las maniobras inesperadas
que solo la experiencia a un hombre le dan.

Estás rodeado de partículas eróticas
que al aspirarlas profundamente
encienden una pasión sin par.
De una caricia, las algas cayeron de mis manos
y de mi espalda;
y dejé el sueño de la nada
que aunque es
¡preciosa preciosa preciosa!
me hizo entrar a otra nada hermosa:
nuestra realidad.

¡Nada nada nada! ¡entonces seremos nada!
¡pero la preciosa nada,para siempre nos unirá!


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