De por qué ella dijo no.

Una mañana
entrando al trabajo
encontré de la puerta vecina
una nota colgando,
estaba a punto de caerse
y yo, para que no se perdiera algo
reparé en pegarla bien
para que mi compañero
pudiera leer lo que ansiosa
la chica vecina de la oficina,
la de al lado
tenia para confirmarle
sin ataduras ni atajos.

Con la sinceridad de una mano prolija
ella con su letra pegada, a mano,
le escribía la razón
por la cual ella no aceptó
nunca con mi compañero
tomarse un café después del horario.

"Querido compañero,
te escribo y sin más preambulo
te digo que no acepto
porque mereces más
que lo que tengo;
que te digo no, pero jamás creas
que es porque me veo más que tu
ni porque piense que no me merezcas,
sino porque sueño con vernos salir los dos
y que no tengamos que ocultarlo
de nuestro compañero burlador.

Que digo no,
mas no porque tema por mí,
sino porque moriría deshecha
si yo supiera que tu corazón 
fue herido por un beso, por mi,
no correspondido.

Te digo que no puedo,
o que siempre tengo algo que hacer,
porque se que si cedo,
algo mas que un café en común
tu y yo podríamos tener.

Si tan sólo tuviera la certeza
de que con otra no te vas a ver...

Todo ésto sería diferente
si dentro de ti yo pudiera ver
y tan sólo verdades
de ti yo supiera...Tal vez...

Te digo
que sé cuánto duele
el estar de amor malherido,
y contigo estoy segura
de que no sería tan sólo una capricho.

Mi amor está listo
para abrazar de nuevo
una vida compartida
pero me detiene la pregunta...
¿Será que sólo yo todo esto se imagina?

Compañero de mi día
no dudes que salir contigo
yo como mujer de veras lo ansía.
Por eso te aclaro
que aunque sé de mis compañeras
cuánto te desean
estoy segura que entre todas
seré la única que de verdad te quiera.

Es mejor ser amado con pasión por una
que con todas probarse sin quedarse con ninguna.

Mi silencio cuando me hablas,
cuando parezco siempre ausente
es para evitar tu mirada
o concentrarme en tu voz
y aún así...¡No parece ser suficiente!

Me han contado
que dolorosamente te has separado,
los corrillos de oficina... ¡Qué innecesario y descarado!
Me permiten conocer tu vida
por aquellos que la han comentado
y puedo percibir en ellos
o en sus palabras, algo malintencionado...

Que difícil es saber
que al escritorio de al lado
le toca sentir tus manos
cuando escribes los informes
cuando teclean ruidosas 
en la tarde los trabajos...
Que miro de reojo
en el corredor tu foto
enmarcada y chispeante
como empleado del año...
Que me anima tu sonrisa
cuando me das los buenos dias
cuando me abres la puerta
para salir de la oficina,
que me siento única
cuando en mi, tu mirada fijas...

Por eso no te acepto
ni un café a la salida,
ni una cerveza de viernes
ni una comida con los jefes.
Perdóname si la paso de creída,
si pensabas que de ti me reía...
Es que contigo no estoy jugando,
es que, de veras...
Creo que te puedo estar amando."

Tras de mi se abrió
una puerta, y yo salté a mi puesto
asustado y consternado
de tal confesión mañanera
de mi simpática compañera...
Escuché el papel arrancado de tajo,
y al asomarme, estaba mi compañero
a su oficina entrando, 
se asomaba preocupado
mirando el corredor, y de lado a lado,
tal vez orando,
para que nadie mas estuviera husmeando...

De eso no sabré mas,
hasta la tarde, a la hora de almorzar,
que el chisme, alguna resentida, me vaya a comentar....


Comentarios

Entradas populares de este blog

Palabras.

Hogar.

Eternidad.