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Mostrando entradas de septiembre, 2017

Mágico.

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Asi eres tú, encantador, con tu piel indomable. Asi me tienes, hechizada con tu labios y tu mirada que me hace sentir desnuda el alma. Asi quiero estar, despierta y besándote, sin dejar un espacio de ti por donde yo no haya paseado. Asi quiero tenerte, asfixiado en deseo y exudando pasión. Asi voy a mirarte, como quien adora la obra esculpida finamente en mármol. Asi voy a rogarte, que me hagas de ti recuerdo, suspiro, sudor, gemido, sensual anhelo. Asi quiero desesperadamente suspirarte, embriagarme de tu perfume animal. Tomaré un poco de ti y de mi, y de una cristalina mezcla, haré un filtro para ponerlo bajo mi lengua. Buscaré en ti tus lugares, secretos altares, que las estrellas de noche visitan con su luz pálida. Besaré invocando en antiguas palabras perdidas, las piedras de tu fe, reviviendo un coloso enmohecido. Te haré una noche tapizada en diamantes, con la tela oscura y con otra mía, con la que cubrimos nuestros desbordados sentidos. Te juntaré muchas c...

Sueño.

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Hoy he despertado de madrugada. El silencio del lunes en la oscuridad siempre es tenso. Las lámparas de la avenida rechinan de electricidad, y yo me siento, sola, en cama, a ver la negrura de mi habitación, sedienta. Despierto, y antes he tenido el mismo sueño, de tu risa y tu pelo al viento, de páramos y nubes que se escalan en forma de caracol. He visto tus zapatos, delante de los míos, y tú extendiéndome tu amplia mano para seguirte el paso. Llegamos a la cima verde, pedregosa, y allí, al lado de una casa semidestruída, y una cabaña de rústica madera, nos espera en la punta más alta una niña de pelo negro, sonriendo festiva, blanca como la nieve, con un águila en su delgado brazo cubierto por un guante de piel bovina clara. Nos quedamos mirando uno al lado del otro, y ella nos acerca su curiosa mascota, para que acariciemos sus plumas brillantes, para que miremos sus ojos de otra dimensión. Tu me empujas sonriendo, suavemente, y me animas a tomarla en mi brazo, tomo el...

Hola.

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Cuando me extiendas tu mano y me digas "hola", yo me perderé en el cálido espacio que forman tus cejas y el misterioso brillo de tu mirada. Se esfumará mi aliento un segundo, pues para ese entonces te habré deseado de mil formas. Agonizaré deliciosamente observando cómo te mueves...Suave y seguro como una pantera. Mi pulso se detendrá con cada pregunta...Y yo sabré disimular cuando me tomes la mano, cuando por un segundo me sienta tuya.