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Mostrando entradas de septiembre, 2013

De la nada, tu, preciosa nada.

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¡Preciosa preciosa preciosa! era la nada cuando tu no existías cuando disfrutaba de poner mi vida en cuatro palillos para quebrarlos de una palabra. El lago calmo de aguamarina en el que floté por años sin vida que hizo crecer algas en mi espalda y en mis manos, de las que un monstruo se alimentaba, Fue soplado por una suave brisa al llamado alegre de tu boca, y en ella mi nombre, llevándome al borde de este lago, a tu orilla. La verde nube, estancada al fondo de mis sueños se colmó y se asentó como la arena en el fondo del mar. Tu silueta pensativa, plateada y enternecida, me espera con un beso, con las maniobras inesperadas que solo la experiencia a un hombre le dan. Estás rodeado de partículas eróticas que al aspirarlas profundamente encienden una pasión sin par. De una caricia, las algas cayeron de mis manos y de mi espalda; y dejé el sueño de la nada que aunque es ¡preciosa preciosa preciosa! me hizo entrar a otr...

Fotografía.

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Todavía está fresco en mi pupila el instante perfecto en que la sombra tímida colmaba de misterio tu espalda suave. Todavía revive, con fuerza y nítida, la imagen de dos siluetas en el espejo, perdidas las miradas de ambos en los reflejos. Una curvatura insospechada la descubrí esa noche, la de mi cintura forzada, que recuerdo con sorpresa, y con una sonrisa...Algo tímida. Una línea entre dos, contínua, que repasaba las fusiones de dos cuerpos, que a momentos se iluminaba con contraluces blancas. El momento en que tu nariz se dibujaba con la punta de mis dedos, cuando acariciaba tu rostro, temiendo que fuera la ceniza de mis culpas. Tu sonrisa blanca y juguetona, tus párpados cerrados invitándome para abrirlos con una sorpresa, tu silencio estratégicamente ubicado en la comisura de tu boca deliciosa. La imagen de ti, completo, la tengo, como la fotografía mas preciada, una que sueño tomarte cada vez que te veo, que renueve tu recuerd...

Tentación.

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Estoy orando de madrugada a un Dios que encuentro vano, pues su cara mil veces he buscado, le he pedido que no deje mi mano. Estoy orando, evitando, caer en la tentación de su piel gitana que revive cada noche con su aroma cerca de mi almohada. Estoy orando y no está funcionando, porque a medida que digo las palabras que imploran perdón de forma amarga termino gritándolas para ahogar en mi mente sus gemidos profundos ese varonil bemol que el calor agrava. Oh por Dios! cómo imploro en el dia a que llegue la noche para caer inconsciente y no recordarle! Oh Dios! cómo prefiero el castigo de vivir el dia sin verle, mas que la agonia de por solo una noche, tenerle! Me acuesto de madrugada sin conciliar el sueño, de obscenidad, intoxicada, hundiéndome en suspiros por su vulgar verbo, asediada. La bruma delicada tan leve como la música me dice algo de su tierra, de su origen, de su amada lejana. Lloro inquieta pu...

Estrellas.

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Tu marca la llevo a la altura de mi cuello, custodiando la puerta que recibe el conocimiento del cielo. Me persiguen las lágrimas, y ese sello duele cuando leo cada noche las estrellas. Un frío lunar baja cada madrugada por el surco que recto, abre paso por mi espalda. No entiendo las muecas del destino... no sé si es a ti a quien me señalan. Una música de leves suspiros, con las hojas de cálculo, en un escritorio, reunidos... Descifrada antes de la fatal aurora me veo en cada linea trazada por la mano del azar. Estrellas, locas, muertas, confundidas, un estanque de oscuridad las hace destacar aún más... Me alcanzas de nuevo tu espiga... Virgen maldita, ¿cuándo dejarás de perseguirme? ¿Cuando mis ojos se sequen y se encojan en sus órbitas, y yo desesperada no pueda ni quiera verte más? ¿No ves que mi piel ya lleva tu marca, que las estrellas confunden sin cesar? Hija de la virtud manchada por Cronos, ¿por qué me haces beber...

Ajedrez.

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Nuestra vida está trazada de cuadros blancos y negros y los peones que movemos a medida que avanza el juego sólo cubren nuestra mayor debilidad: el pensamiento. Las fichas salen, una a una, pero no siempre en el orden previsto, una jugada da lugar al ataque, pero sin previsiones, el juego ya está mas que perdido... Raras veces ganado. Me miras, Yo te miro, ¿próxima jugada? ...Sorpréndeme. Te escondes tras la torre que construyó la experiencia una torre que fue derrumbada como 3 o 4 veces antes de reforzarla cayó a tierra depués de una sonrisa de alguna musa frágil, pérfida o ligera. Corres a tu caballo de marfil negro, y de brío tallado, cabalgando silencioso, por los campos áridos de mi memoria vasta. Al llegar hablas con la estepa, bajas rápidamente para preguntar misteriosamente al alfil, erigido con mámol blanco, esperando que te responda tan sólo con un brillo mágico. Cabalgas de nuevo hacia la reina Fr...

Miedo.

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¿Sabes como sé que lo tengo? porque a oscuras me estremezco sabiendo que en cualquier momento y sin aviso, te podría ver, de lejos, después muy cerca... Que luego de tenerte cerca, te vas acercar más, más, más... Tanto que no te vas a poder salir de mí. Y puede que haya fuego, uno interminable, y que arda sin agotarme hasta que el sol se apague. Y puede que haya hielo, formando un puente cristalino y frágil, entre tu y yo, una era glacial, con gracia y diplomacia. Y que caminemos por él de un lado a otro, procurando no vernos las caras. O puede que haya hielo y luego fuego, y que caigamos sin fin a un abismo de rosas y luz, demorando años en estrellarnos contra el piso de la indiferencia. O puede que haya fuego, de esos que todo promete, que solo veamos destrucción y huesos, árboles rotos y oscuridad, y luego caiga la nieve de la paz, y de la sorpresa, nazca la ilusión de vernos para siempre cada día para reconstruír el mundo que antes con...

De por qué ella dijo no.

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Una mañana entrando al trabajo encontré de la puerta vecina una nota colgando, estaba a punto de caerse y yo, para que no se perdiera algo reparé en pegarla bien para que mi compañero pudiera leer lo que ansiosa la chica vecina de la oficina, la de al lado tenia para confirmarle sin ataduras ni atajos. Con la sinceridad de una mano prolija ella con su letra pegada, a mano, le escribía la razón por la cual ella no aceptó nunca con mi compañero tomarse un café después del horario. "Querido compañero, te escribo y sin más preambulo te digo que no acepto porque mereces más que lo que tengo; que te digo no, pero jamás creas que es porque me veo más que tu ni porque piense que no me merezcas, sino porque sueño con vernos salir los dos y que no tengamos que ocultarlo de nuestro compañero burlador. Que digo no, mas no porque tema por mí, sino porque moriría deshecha si yo supiera que tu corazón  fue herido por un b...