Estrellas.
Tu marca la llevo a la altura de mi cuello,
custodiando la puerta que recibe el conocimiento del cielo.
Me persiguen las lágrimas,
y ese sello duele cuando leo cada noche las estrellas.
Un frío lunar baja cada madrugada
por el surco que recto, abre paso por mi espalda.
No entiendo las muecas del destino...
no sé si es a ti a quien me señalan.
Una música de leves suspiros,
con las hojas de cálculo, en un escritorio, reunidos...
Descifrada antes de la fatal aurora
me veo en cada linea trazada por la mano del azar.
Estrellas, locas, muertas, confundidas,
un estanque de oscuridad las hace destacar aún más...
Me alcanzas de nuevo tu espiga...
Virgen maldita, ¿cuándo dejarás de perseguirme?
¿Cuando mis ojos se sequen y se encojan en sus órbitas,
y yo desesperada no pueda ni quiera verte más?
¿No ves que mi piel ya lleva tu marca,
que las estrellas confunden sin cesar?
Hija de la virtud manchada por Cronos,
¿por qué me haces beber grandes vasos de tu venenosa locura?
Estrellas, cada vez veo más,
en tu cielo, en el mio, en el que brilla una Virgen mas...
¡Astrea! ¡Ishtar o Ceres!
desde la miserable Tierra con un grito te suplico
deja ya de embriagarme con el vino de tu pasión censurada,
¡deja tu perfume lejos de mi cama!
deja de aparecerte caprichosa,
¡paseándote segura por los pasillos de mi vida!
Suficiente daño has hecho ya
sesgando lo mejor de mi cosecha,
tomando mis mejores años,
volviéndolos licor de maldad
¡abandonándote y volviéndote a enamorar!
Estrellas...Qué locas se mueven esas estrellas...
de nuevo forman otra espiga...¿Por qué?
es lo único que me puedo preguntar...

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