Deseo.
Cada noche al recostarme en mi cama, es tu mirada la que me arrulla entre imágenes y recuerdos de momentos, algunos que aún no vivo, algunos que aún se confunden entre pasados y presentes colados en mi vida. Cada noche, entre sábanas y suspiros, en la soledad, abrazando la almohada en febril deseo, abandonada a fantasías y súplicas, yo dibujo el contorno de tu rostro con mi mano mirando a la oscuridad. Me imagino tocar suavemente tu boca y tus labios, cerrados para mi en un intento de desafiarme a sentir la humedad y calidez de tu lengua. Imagino que tu respiración se contiene por un momento casi imperceptible en el tiempo, y mientras te miro fijamente me acerco para besarte deliciosa y apasionadamente, aferrándome a tu cuerpo, como quien se aferra a su último aliento. Y siento por un momento, tus manos limpiando de mi piel las cenizas del fuego de una pasión que me calcinó hasta los sentimientos, que limpias de mi los restos de vidas pasadas, mis lágrimas, mi sangre en los lab...