Hombres.

Abundan como abejas 
palabras, sonetos y escritos
de admiración a las mujeres,
pero hoy, es el turno para otros seres.

Aquellos que se pasean
a veces pensativos, serios 
sin creerse con gracia
no creen ser atractivos
y menos, importantes para las damas.

Aunque no tienen gentiles curvas
ni una cara agelical
son sus músculos y su fuerza
lo que nosotras mas hemos de admirar.

Sus angulosas fisionomías
sus puntiagudas anatomías
su forma despreocupada de mirar
de caminar
hacen que los observemos sin aliento
y mas de una, si leyeran el pensamiento,
con sus fantasías, les haría sonrojar.

Si creen que sólo nos fijamos en su exterior,
no finjamos más, tienen toda la razón,
porque de una sonrisa sincera,
y de una fresca actitud,
de sus modales nos fiamos,
también de su pulcritud.

¡Lo que las mujeres callamos
sólo para no incomodarlos
porque nos criaron para decir 
que son sólo ustedes los aptos
para expresar sus deseos
con nuestros cuerpos diáfanos!

Si una mujer les dice
que los quiere, que los ama,
es porque seguramente,
ya han pasado mas umbrales
que lo de su propia cama.

No se sorprendan pues
si les digo tan fuertes palabras, 
porque el amor también se expresa
cuando te adueñas con éxito
de las fantasías oscuras de una dama.

No debería ser motivo de recelo,
si ella de alguna manera te reclama
que las cosas no son iguales
que parece que como antes no la amas,
es porque hace falta fuerza
en un abrazo que nos haga sentir cuidadas
mas que palabras sosas
tratando de librarse con la mejor maña.

Si buscan ustedes la verdad de mis frases
sólo preguntale a tu mujer,
¿hace cuánto que eso no haces?
¿si lo que afirmo, realidad es?

Hombres, de todos los colores
de todas las formas,
de todos los sabores,
hoy les escribo en nombre ellas,
para que no piensen
que nos hemos olvidado 
de sus bruscas formas bellas.

Si creen que sólo les admiramos
por su trabajo y dedicación
a los quehaceres de mantenernos
de cuidarnos sin omisión,
también seremos francas,
no finjamos también en eso,
claro que nos interesamos,
porque eso también es amor.

Cómo adoramos nosotras sus voces,
a veces roncas como un camión,
a veces suaves, como un canto dulzón,
cómo adoramos sus pechos,
fuertes y duros, como un roble viejo,
cómo adoramos la sensación
que su fuerza nos brinda
al recostar en ellos nuestras cabezas,
como un escudo, amorosa protección...

Cómo adoramos sus espaldas,
marcadas por los años
de crecimiento sin interrupción,
cómo adoramos la línea baja
que está oculta bajo la correa
de su pantalón...

Si ustedes buscan comprensión
amor, deseo, y una gran pasión,
no duden que después de todo,
en alguna de nosotras estará
por sus sentimientos, verdadera compasión.

Nosotras buscamos el instinto
ese amor animal de la primigenia raza
eso que de ustedes no nos hacer ser distintas
ese amor sucio que las ganas arrasa.

Si compartes tu corazón
sin dar paso a la razón,
estaría Dios contento
porque en la Tierra cumpliste tu misión.

Hombres!...
qué fuerte y hermosa palabra,
para definir a secas
lo más complementario
de nuestra Creación.


Comentarios

Entradas populares de este blog

Palabras.

Hogar.

Eternidad.