Declaración.

Hoy he estado un dia más en éste profundo pozo.

Ayer soltaron los leones, pero ésta vez sólo uno intentó agarrarme.

Son sólo dos pero son suficientes para destrozarme.

Veo las uñas rotas entre las paredes de piedra, de varias presas que como yo, queriendo escapar, resbalan; sucumben a éste pozo de infinitesimal proporción, que no puede contenernos y nos incomoda, pero sin saber cómo, resultamos ahi, cabiendo...

Hoy la luz se hizo esquiva, igual no se necesita.

Hay una pequeña lápida de cemento, que dice irónicamente con sangre: Lo que escribes con tu propia sangre, ni el tiempo ni el viento lo olvidan. Me pregunto y me invade una risa loca: ¿Y en éste hueco quién recuerda?

Agarro un papel muy viejo, ya amarillo, y escribo mi declaración, con un hilo sanguinolento :

Leones de grandes cojones,
¿no ven ya que estoy entre cuatro garras?
que vienen a llevarse lo mejor de mis carnes
y aún así ¿jamás están satisfechos?
desgarren con fuerza, leones malditos,
que la sangre corra que es mi última salida
y ya no divertiré más a esa infame jauría
¡que me rompía "por cariño" hasta la madre!
en éste pozo, he pasado varios años mozos,
que para siempre se han ido
y ya no es debido devolverles el gozo.
Si tan valientes fueron al atacarme y despreciarme,
sean valientes ahora, cuando mi carne sea veneno,
cuando al inyectarme cianuro en los labios,
alborote de ustedes sus ávidos deseos antes de poder matarlos.
¡Quien fuera consciente de tan épico momento!
¡Para que abra bien los ojos y observe con ansias éste desengaño!
Una y mil veces suya entre sus garras,
¡morí a palabras de compasión!
desgarraron de lado a lado y sin pausas
¡lo bello que habia en mi sagrado corazón!
ya no hay mas heridas que sangrar
ni mas hermosa piedad para asentir
desde ahora fútiles bestias
coman de mi carne porque mi corazón les voy a prohibir
no manoseen mi tesoro
que con sus bocas no van a conseguir
cierro mi mente mi cuerpo y mi vida
desde mañana, ¡que será la última salida de toreo para divertir!
Beban del vino negro de mi partida
que yo sobre sus cuerpos inertes danzaré divertida
a borbotones con ironía 
saldrán de mi las palabras, de boca sedienta, 
una de agua fresca y viva, de sanación.
Espero que cuando muera 
y pueda ascender al cielo al lado de mi Creador
me reciba a su vera para verlos desde arriba
quemándose en las brasas del infierno
¡par de leones de temperamento cabrón!


El mediodia se acerca...Es una hora como muerta.

Pensé que estaría soleado pero sólo veo nubes, y los dedos me duelen.

A lo lejos escucho la verja de ambos leones crujir. Están despiertos.

Parecen oler lo que escribo.

Me asusto de momento, pero vuelvo a leer lo que he escrito, y me devuelve la seguridad, la fe en el más allá.

Se me asoma una malvada sonrisa, yo creo que asi reían los putos leones antes de salir a cazar...


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