Las Sensaciones De una Pared, del Manual de Pensamientos Para Hacer Silencio.
"-Dónde se entierran las palabras que jamás se dijeron? dónde encuentro un oasis para calmar mi sed de compañia? por qué ahora la soledad se siente infinita?-... Has sido tu con tu levedad quien me ha cargado de pesos y culpas, de silencios, amarguras y desamor...-Pero quien es ella? soy yo?- me veo en el espejo y no reconozco mi reflejo...-Parezco ser otra...Parezco ser...-Tu. La fatalidad es lo que hace que viva aun mas rápido, que muera aún mas lento...Tu sed no se acaba. En una fuente tras otras mojas tus labios sin encontrar el agua que te procure un final y cultivar la arena, estas tan vacío como un pozo, sin fondo, que lleva directo al fuego del infierno. Tus ojos parecer querer llorar, pero tu orgullo viudo te lo impide...Mientras ves a dos mujeres, a miles mas...Hay silencio luego de que se van, y estas tan solo...Para morir cada vez un poco mas...Y otra vez sientes esa terrible sequedad en tu garganta. La luz del blanco de la sábana llena tu mente, y la miras fijamente preguntándote por qué ella no te ama, y se apagan tus ojos, y se va tu fuerza, la inspiración vuela como el ave inquieta que reniega de su jaula dorada, y ¡¡¡quieres gritar!!! pero sientes que una mano te ahoga, y tu mirada vidriosa te traiciona frente a mi...-Es ella...¿Es ella?...¡Es ella!...-Clamas por un final, por una muerte segura, y sin ella, temes a la muerte pero soportas cauto la tortura, de estar sin ella; ¿es que el dolor te hace sentir vivo?, ¡¡¡oh!!!! que cobarde has sido al negar con tu sexo la mano que te ha creado!!! ¿qué infernal maquinaria está al servicio de tan burdas pasiones, vaciando la copa de un santidad imaginaria? todo se pone rojo en tu cabeza y en ésta confusión solo hay sangre, una que corre por esa misma pasión, los ángeles de mil cielos lloran y se lamentan, y saben que no pueden detener tu decisión de matar tu alma, están frente a ti y no los ves, te ruegan que te detengas, pero te consumes entre sábanas blancas...Y ella se ha ido, dejando de nuevo una mera sábana, tan blanca, y una soledad tan insoportable como si fuera siempre una primera vez, mil caras, y la misma mujer que te abandona, mientras te derrumbas, mientras caes de rodillas ante sus pechos y su sonrisa, la misma sonrisa mia, los pechos que ahora ellas, tu y yo compartimos, los que besaste mil veces con mil noches; una madame venenosa de sinuosas palabras, ella volverá esta noche, y tal vez tendrá mi cara, o la de ella, o la de mil mas, y atormentará tu infernal soledad con un poco de compañía...Y se irá, con sus pechos y su sonrisa..."

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