Entradas

Mostrando entradas de agosto, 2016

Silencio.

Imagen
Las ganas de gritar tu nombre se me hacen nudo en la garganta. De gritar, de gritar a todos que te amo en el silencio de la madrugada, que te desvisto con mi boca, que conozco cada rincón de ti. Que respiras conmigo el aire de la mañana y ves desde mi cama la primera luz del amanecer. Que volviste a tomar algo de café después de un tiempo largo. Gritar...¡tanto lo deseo! Gritar que soy feliz cuando tocas mis nalgas con tus manos grandes y anchas, que sabes lo que me gusta y cuándo lo quiero. ...Pero amas demasiado el silencio, pero amas tanto los secretos...Más que a ti mismo. Y me abstengo de gritarte a los cuatro vientos mientras pienso: "¿Por qué tanto silencio?..."

Pirómano.

Imagen
La noche oscura te tiene miedo porque la hieres con las llamas de tu mirada. Los cuerpos, de pasiones consumidos, reviven cada viernes solo para dejarse incendiar de tu deseo infinito. Las extrañas caras que pululan sedientas de besos y emociones en los bares y avenidas se ponen en fila... Te enviaron su amor por el correo y desean sentir furtivamente el ardor nocturno de perversiones aún ocultas en tu cintura. Las luces de los carros que rápido pasan se chocan contra tu amplia sonrisa, y se alejan para evitar verte la cara. Caminas con amplio paso, listo para encender hogueras que hasta los cielos llegan... Fuego, fuego hay en esas manos,"¡fuego!" gritan las almas encadenadas a tus deseos. ...¡Cómo te gusta ver arder los senos de las mujeres con la gasolina de tu lengua, cómo adoras la agonía que provocas a las desconocidas y olvidadas!... Incendios en la ciudad, en las sillas del motel, en las esquinas de un boulevard, en lo mas recóndito del callejón...Una ...

Escombros.

Imagen
"...La habitación permanece silenciosa y por momentos se oscurece (ensombrece). Despierto sobresaltada y estamos lado a lado. La luna entra a ratos...Y en tu lugar adivino tu cuerpo, por ensoñaciones inmóvil, que respira tan leve que me preocupa que un ángel sin aviso previo te hubiera arrebatado el aliento. La intermitente luz ilumina tu cara, tu pelo desordenado, tus manos abrazando la almohada. Me acerco para observar mejor, y hay grietas en tu frente, en el dorso de tus manos, en tu espalda hermosa. Y concluyo que eres solo un montón de escombros descansando junto a otra pila, igual de rota, con las mismas señas, del mismo dolor de la propia vida. De amar tanto. Hay pedazos tuyos, míos, nuestros y de otras. Regados en nuestra cama con forma de hombre. Yo sabía, lo sabíamos...Y chocamos con pasión, con nuestra intimidad, con locura de tristezas encontradas, hasta casi destruir lo que quedó de nosotros. Me quedo despierta y atenta...Por una hora mientras el sueñ...