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Mágico.

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Asi eres tú, encantador, con tu piel indomable. Asi me tienes, hechizada con tu labios y tu mirada que me hace sentir desnuda el alma. Asi quiero estar, despierta y besándote, sin dejar un espacio de ti por donde yo no haya paseado. Asi quiero tenerte, asfixiado en deseo y exudando pasión. Asi voy a mirarte, como quien adora la obra esculpida finamente en mármol. Asi voy a rogarte, que me hagas de ti recuerdo, suspiro, sudor, gemido, sensual anhelo. Asi quiero desesperadamente suspirarte, embriagarme de tu perfume animal. Tomaré un poco de ti y de mi, y de una cristalina mezcla, haré un filtro para ponerlo bajo mi lengua. Buscaré en ti tus lugares, secretos altares, que las estrellas de noche visitan con su luz pálida. Besaré invocando en antiguas palabras perdidas, las piedras de tu fe, reviviendo un coloso enmohecido. Te haré una noche tapizada en diamantes, con la tela oscura y con otra mía, con la que cubrimos nuestros desbordados sentidos. Te juntaré muchas c...

Sueño.

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Hoy he despertado de madrugada. El silencio del lunes en la oscuridad siempre es tenso. Las lámparas de la avenida rechinan de electricidad, y yo me siento, sola, en cama, a ver la negrura de mi habitación, sedienta. Despierto, y antes he tenido el mismo sueño, de tu risa y tu pelo al viento, de páramos y nubes que se escalan en forma de caracol. He visto tus zapatos, delante de los míos, y tú extendiéndome tu amplia mano para seguirte el paso. Llegamos a la cima verde, pedregosa, y allí, al lado de una casa semidestruída, y una cabaña de rústica madera, nos espera en la punta más alta una niña de pelo negro, sonriendo festiva, blanca como la nieve, con un águila en su delgado brazo cubierto por un guante de piel bovina clara. Nos quedamos mirando uno al lado del otro, y ella nos acerca su curiosa mascota, para que acariciemos sus plumas brillantes, para que miremos sus ojos de otra dimensión. Tu me empujas sonriendo, suavemente, y me animas a tomarla en mi brazo, tomo el...

Hola.

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Cuando me extiendas tu mano y me digas "hola", yo me perderé en el cálido espacio que forman tus cejas y el misterioso brillo de tu mirada. Se esfumará mi aliento un segundo, pues para ese entonces te habré deseado de mil formas. Agonizaré deliciosamente observando cómo te mueves...Suave y seguro como una pantera. Mi pulso se detendrá con cada pregunta...Y yo sabré disimular cuando me tomes la mano, cuando por un segundo me sienta tuya.

Eternidad.

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¡Cuántos años han pasado, desde la primera vez que nos vimos, y empezamos a construir, catedrales de espejo, sueños en papel blanco! Las manchas de luz, se vuelven claroscuro, reflejos de un recuerdo que sobrepasa las mentes y el tiempo. Quién pensaría, que después de tantos años, seguiríamos caminado juntos, lado a lado, tomados de la mano, comprendiendo que era la única forma de trazar caminos que nos llevarán a la eternidad. Porque ningún sendero podía llegar a las estrellas, si no estaba a tu lado. El sol se mece en las cortinas de domingo, y el reloj suena pausado, contando los segundos para nuestra partida. Y en el éxtasis de una mirada, congelados por el momento de un parpadeo, en blanco y negro somos felices fantasmas, una impresión.  Aún más inmenso que las catedrales a nuestro alrededor, tuvimos un reino que construimos, con la forma de nuestra casa, donde te hice rey, y en donde, con honores, me entregaste un arquero de ojos claros y dos vírgenes ...

Salvador.

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Ella sostenía mis manos, y tenia dos grandísimas alas... Caminábamos descalzas sobre pasto verde, fresco y suave, entre sillas blancas y bajo las luces de un cielo de verano y primavera mezclados, lucecitas de flores blancas que emergían sobre un camino de parales metálicos. Ya la gente y sus trajes elegantes, como asistiendo a una recepción de matrimonio, se estaban yendo, sólo quedábamos ella y yo. "Nunca Un Salvado condenó tanto a Su Redentor... Es más fácil sin ti, ¿sabes? pero no quiero y no puedo dejarte así. aunque yo sea tu salvador, tu salvador..." Esa canción antes escuchada pero que no conocía, se repetía mientras nos mirábamos embelesadas, porque nuestra belleza inundaba el lugar, y éramos solo ella y yo, y su cabello castaño rojizo liso y grueso como crin de caballo, entre mis dedos; yo la peinaba, besaba su frente clara y le decía "qué hermosa eres...", mirábamos el cielo azul pintado de nubes solitarias tras las montañas de la mañana; yo est...

Diablo.

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El diablo va allí por el parque, pisando flores y hojas secas, adora cómo se deshacen y suenan con la fuerza de sus pasos, es un niño entretenido en pequeñas destrucciones. Camina mirando al piso, con los ojos encendidos, dos pequeñas y tiernas fogatas que no se extinguen jamás. Patea las piedras, con la mente incendiada, con la conciencia tranquila, con la maldad domada. El se resigna, y camina, camina...Por las estaciones del subterráneo, por las gasolineras, y los supermercados. El se sienta en las bancas  y observa la gente pasar, en sepulcral silencio. Les lee la mente, pero no se horroriza. El sabe de pasiones, de olvidos y de culpas, él sabe de oraciones, de caminos, y de estar confundido a oscuras. El arde en silencio y cuando nadie lo ve, él transfigura su rostro cuando le preguntan quién es. Nunca saca las manos de sus bolsillos...Siempre hay trucos en ellos. El sonríe cuando sale de un hotel, cuando conoce a una mujer, cuando toma un tren hacia la nada. ...

Distancia.

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Tantos amores hay escondidos tras los edificios, observando perdidamente las ventanas, con la esperanza de cruzarse con una mirada. una mirada que les cambie la vida. Tantos corazones en vilo, esperando al salir de sus jornadas de trabajo, una voz en el metro, una palabra, que devuelva la ilusión o la picardía, un nuevo ritmo y fuerza después de tanto años viviendo con el mismo y gastado palpitar. Tantos hombres tan desorientados, confundiendo noches de placeres con amores eternos, de temores consumidos, con amargas soledades, con sus lenguas paralizadas, echados en un rincón, sollozando a oscuras por los abrazos que son cura, de los cuales aún no tienen razón. Tantas mujeres, de pasiones fabricadas, de falacias en sus rostros orgullosas, suspirando frente al espejo horas, días, años, encontrándose defectos, suspirando por lo que no deberían ellas ser. Tanto que nos hace falta, tantos besos que deseamos dar por las mañanas, tantos que observamos al atardecer de dorado fuego, el...