A tiempo.

...¿Me preguntas por qué quiero de ti otro beso?...

...Tengo razones sencillas, humildes casi siempre, para no desaprovechar de ti un solo beso...

Temo que la Muerte, que siempre hace su ronda muy cerca, se esconda en la sombra de mi habitación y me alargue su huesuda mano para ayudarme a incorporarme, y cruzar al otro mundo, y en mi somnolencia recordarte y entender que tu aliento no se mezclará de nuevo con el mío...Y que me invada el malestar eterno, de no tener de ti un último beso.

Porque no quiero que se me cercene el grito, que expulsa tu nombre como fuego de mis entrañas, antes de agotarlo de la más digna manera y sin cansarme: invocando tu piel desde lo más alto de mis sagradas montañas, con mis labios haciendo un salto en picada hacia los tuyos.

Es porque tal vez deseo que mi lengua se suicide ahogándose en tu boca, dulcemente  tallada en tu piel de blanca estrella.

Modestas razones tengo, al menos con esa sensación me quedo.


...Viajero de la Vía Láctea y de entretiempos, espero sean éstas razones de peso  para besarle y pedirle descaradamente: ¿puedes darme otro beso?





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