Salvador.

Ella sostenía mis manos, y tenia dos grandísimas alas... Caminábamos descalzas sobre pasto verde, fresco y suave, entre sillas blancas y bajo las luces de un cielo de verano y primavera mezclados, lucecitas de flores blancas que emergían sobre un camino de parales metálicos.

Ya la gente y sus trajes elegantes, como asistiendo a una recepción de matrimonio, se estaban yendo, sólo quedábamos ella y yo.


"Nunca Un Salvado condenó tanto a Su Redentor...
Es más fácil sin ti, ¿sabes?
pero no quiero y no puedo dejarte así.
aunque yo sea tu salvador, tu salvador..."

Esa canción antes escuchada pero que no conocía, se repetía mientras nos mirábamos embelesadas, porque nuestra belleza inundaba el lugar, y éramos solo ella y yo, y su cabello castaño rojizo liso y grueso como crin de caballo, entre mis dedos; yo la peinaba, besaba su frente clara y le decía "qué hermosa eres...", mirábamos el cielo azul pintado de nubes solitarias tras las montañas de la mañana; yo estaba sentada tras ella, enmarcada por sus alas, y ella miraba el horizonte, como disponiéndose a volar...

"Nunca ha sido fácil, ser tu salvador,
entre flores blancas voy a besarte
aunque me mates de dolor,
Yo no quiero dejar de ser tu salvador, salvador..."

¿Es esa una canción de tu corazón al mio?

Ella sonríe y ella sabe que la amo pero no como todos creen o imaginan...
Eramos una sola, y siempre fue así, y tocábamos la una de la otra unos puntos en nuestros cuerpos y almas que nos hacían sentir amadas, felices, eternas, incorruptas, fraternas.

Y yo sé que ella me ama con sus ojos lánguidos y sus manos largas, y ella me abraza con su ser y sus alas. Sin decir una palabra, ella solo canta, tan solo canta...

Se arrodilla y me deja que monte en su espalda y ella me lleva con florecitas blancas en mi cabello, que ella misma puso para mi, a respirar el aire frío y revitalizante de esa mañana, con los rayos de sol pegándome en la cara. Cierro mis ojos pero aún puedo verlo todo... Con el aroma fresco del prado inundando ágilmente mis inspiradas.Y corremos rápido, y reímos a carcajadas mientras estiro mis brazos para golpear las ramas...Esto son sueños...¿O es nuestra única realidad?...Ella me dice que me salva, pero aun no sé quién es su redentor...Somos felices las dos...En ese momento... Y nada más importa, eso es un ahora, sin lugar en el tiempo, porque es una pequeña eternidad, y sé que ella me salva, y yo sonrío sin pensar en nada, porque he sido salvada.






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