Distancia.
Tantos amores hay escondidos tras los edificios, observando perdidamente las ventanas, con la esperanza de cruzarse con una mirada. una mirada que les cambie la vida.
Tantos corazones en vilo, esperando al salir de sus jornadas de trabajo, una voz en el metro, una palabra, que devuelva la ilusión o la picardía, un nuevo ritmo y fuerza después de tanto años viviendo con el mismo y gastado palpitar.
Tantos hombres tan desorientados, confundiendo noches de placeres con amores eternos, de temores consumidos, con amargas soledades, con sus lenguas paralizadas, echados en un rincón, sollozando a oscuras por los abrazos que son cura, de los cuales aún no tienen razón.
Tantas mujeres, de pasiones fabricadas, de falacias en sus rostros orgullosas, suspirando frente al espejo horas, días, años, encontrándose defectos, suspirando por lo que no deberían ellas ser.
Tanto que nos hace falta, tantos besos que deseamos dar por las mañanas, tantos que observamos al atardecer de dorado fuego, el horizonte incendiando las últimas horas del día que termina, quemando un día más solos, totalmente solos.
Tantas preguntas que nos hacemos, en el único lugar donde nadie nos escucha, tanta angustia que guardamos, desde otro océano nos hemos divisado, y no llega el tiempo de encontrar nuestras almas, de juntarnos para fundirnos en silencio.
Tras esos edificios, tenemos todos una gitana esperanza, que huye de nuestro alcance cuando entre las estaciones se pierde risueña, jugando con el tiempo, jugando con ésta distancia.
Tengo yo entonces...Porque creo que aún algo tengo...Un esperanza de revivir mi infancia con una sonrisa inocente, de que vale la pena vivir el instante previo a un despertar, al descubrir una piel perfecta que se ajuste a todos mis mal llamados defectos, de poner mis dedos suavemente en una única boca, cuando no haya nada que hacer o que decir, cuando no haya nada más que el sólo vivir.
Tras esos edificios yo diviso, que puede que en uno de ellos, en un tercer o décimo piso, en un cuarto, en las escaleras, en la tienda o en un parque...Yo diviso, que esta allí o en tu ventana, el amor que desde siempre anda perdido.
Tantos corazones en vilo, esperando al salir de sus jornadas de trabajo, una voz en el metro, una palabra, que devuelva la ilusión o la picardía, un nuevo ritmo y fuerza después de tanto años viviendo con el mismo y gastado palpitar.
Tantos hombres tan desorientados, confundiendo noches de placeres con amores eternos, de temores consumidos, con amargas soledades, con sus lenguas paralizadas, echados en un rincón, sollozando a oscuras por los abrazos que son cura, de los cuales aún no tienen razón.
Tantas mujeres, de pasiones fabricadas, de falacias en sus rostros orgullosas, suspirando frente al espejo horas, días, años, encontrándose defectos, suspirando por lo que no deberían ellas ser.
Tanto que nos hace falta, tantos besos que deseamos dar por las mañanas, tantos que observamos al atardecer de dorado fuego, el horizonte incendiando las últimas horas del día que termina, quemando un día más solos, totalmente solos.
Tantas preguntas que nos hacemos, en el único lugar donde nadie nos escucha, tanta angustia que guardamos, desde otro océano nos hemos divisado, y no llega el tiempo de encontrar nuestras almas, de juntarnos para fundirnos en silencio.
Tras esos edificios, tenemos todos una gitana esperanza, que huye de nuestro alcance cuando entre las estaciones se pierde risueña, jugando con el tiempo, jugando con ésta distancia.
Tengo yo entonces...Porque creo que aún algo tengo...Un esperanza de revivir mi infancia con una sonrisa inocente, de que vale la pena vivir el instante previo a un despertar, al descubrir una piel perfecta que se ajuste a todos mis mal llamados defectos, de poner mis dedos suavemente en una única boca, cuando no haya nada que hacer o que decir, cuando no haya nada más que el sólo vivir.
Tras esos edificios yo diviso, que puede que en uno de ellos, en un tercer o décimo piso, en un cuarto, en las escaleras, en la tienda o en un parque...Yo diviso, que esta allí o en tu ventana, el amor que desde siempre anda perdido.

Comentarios
Publicar un comentario