Hombres.
Abundan como abejas palabras, sonetos y escritos de admiración a las mujeres, pero hoy, es el turno para otros seres. Aquellos que se pasean a veces pensativos, serios sin creerse con gracia no creen ser atractivos y menos, importantes para las damas. Aunque no tienen gentiles curvas ni una cara agelical son sus músculos y su fuerza lo que nosotras mas hemos de admirar. Sus angulosas fisionomías sus puntiagudas anatomías su forma despreocupada de mirar de caminar hacen que los observemos sin aliento y mas de una, si leyeran el pensamiento, con sus fantasías, les haría sonrojar. Si creen que sólo nos fijamos en su exterior, no finjamos más, tienen toda la razón, porque de una sonrisa sincera, y de una fresca actitud, de sus modales nos fiamos, también de su pulcritud. ¡Lo que las mujeres callamos sólo para no incomodarlos porque nos criaron para decir que son sólo ustedes los aptos para expresar sus ...