Entradas

Palabras.

Imagen
"No le pongas palabras a ésto". Decía él, irguiéndose a media velocidad ante mí, tan seguro, imparable, casi terrorífico, como surgiendo del alebrestado mar. Su cara y su cabello al aire como un Poseidón dispuesto a a arrebatar mi vida, me intimidaron dejándome muda. "No le pongas palabras a ésto". Decía mientras me apretaba contra su cuerpo, y yo me justifica la ausencia de calor, por largo rato, adolorida y decepcionada, pensativa. Tal vez malgastándome. Una mente desperdigada, moribunda y confundida se revolvía, se calmaba a ratos con los silencios entre las palabras de su frase. "No le pongas palabras a ésto", me decía tratando de besar mi boca esquiva. Espumas de océanos, en indescifrable comunión con su cuerpo...No sabría decir hasta dónde me golpeaba en olas su pulida y suave piel. "No le pongas  palabras a esto", se quedó esa frase en mi cabeza...Y hasta ahora no tengo palabras para describir cuando abrí mis ojos en un sil...

Hogar.

Imagen
Escuché la misma canción de las bocas extranjeras, extrañando el fuego que arde en las casas propias que desconocen. En mil lugares está escrito, el camino de sangre que me lleva de vuelta al hogar. Extraña en mi propia tierra, llorando cada día que estuve lejos, pidiendo en oraciones poder abrazar un día la tierra que a mis ancestros hizo brotar. La llama lenta y azul, que arde desde siempre en el centro de mi espíritu, ilumina de regreso las vías férreas que trazan directo a mi estancia. Y estaba tal vez escrito, o era un deseo muy antiguo, el de estar cerca del árbol, sobre un río invisible, desde allí observar caer la tarde, el fin de toda meditación. Cruzar el mundo, aterrizando sobre olas bravas, para espacir los recuerdos en la arena dorada, hundir mis pies en la playa, en la que con heridas y cicatrices llegué para varar. Luces, pólvora y risas enmarcando, la calle traviesa de piedras, amante, fría, pícara y austera, un amante, muy lejos, con su llama en el centro, ...

Razones.

Imagen
Yo nací con el corazón roto, perdida entre las almas, confundiendo los afectos. Mirando luciérnagas como estrellas, sangrando de vez en cuando, cuando creo que me enamoro. Tengo remendada el alma, con suspiros y palabras, esperanzas raídas, la sonrisa gastada. Me siento en las esquinas, y le pregunto al cielo "¿hasta cuándo?", agacho la mirada y sonrío. No niego que a veces me avergüenza lo que estoy preguntando. Nací con el corazón en pedazos, y cada parte de él yace en un abrazo, en una negativa, en alguna cama olvidada, en la nota que se deshace en un cajón, en las palabras que están resonando aún y por los siglos, en las paredes de un país sin nombre. Y yo canto, canto cuando el vacío me abraza, remedio de paso para un espacio que sólo tiene la etiqueta de lo que antes lo ocupó. Y yo sigo sobreviviendo enamorada de una ilusión, y las horas se alargan tarareando, hay en la tarde soleada una canción que nadie escucha, por las calles olvidadas, est...

Trato.

Imagen
Hoy me he querido ir, abdicar; a cambio de mi reino, recibir una corona de caricias, como pago del trato que te ofrezco. No tengo mucho que pueda negociar,  o que supongo te interese. O desees quedar. Las ganas de abrazarte, por tus manos peregrinas. Cien noches de desvelo, por tu adorada sonrisa. Todos mis suspiros, por una sola brisa, perfumada de ti, que como humo se desliza. Cambiarte las montañas de mis límites, engastadas de rubíes, por el par de océanos que nacen en tus ojos infantiles. Tengo piel para vestirte, unos besos que pueden menudearse, un poema de Neruda, que me deje en evidencia, las alturas donde los pájaros anidan, un fruto seco para compartir, que puede desmenuzarse. Aunque soy reina, entiendo a los ascetas como tu, que no ven atractivo en las pertenencias, el oro o las bagatelas. Te ofrezco todos mis cantos, por escuchar a tu lado la música  que sale de ti en pleno silencio. Mis pies, mis pechos, y la...

Dos soles.

Imagen
Yo tengo dos soles. Soy una luna, entre ambos, orbitando en mi día a día; a uno lo saludo agradecida, mirando su cara en el cielo. Abriendo la ventana de par en par para invitarlo a mi casa. Y tengo otro, al opuesto de mi mundo, arropado en cama luego de bailar con algunas letras, con sus sicodélicos ojos de rayo multicolor cerrados y a medio sonreír. Suele sorprenderme por la espalda, y yo me recuesto a verlo amanecer entre mis piernas; pasa la media mañana calentándome agradablemente el vientre, se alza hasta el cenit de mi ombligo, se queda un poco más besando mis pechos y cayendo perezoso en su media tarde, finalmente se pone con un beso delicado en mi boca y mi frente, para anochecer sobre mi cabeza. Yo vivo entre dos soles...Será por eso que tal vez me dicen que me veo muy iluminada. Así que nunca me falta luz.

(Indefinido)

Imagen
Cuéntame tu, que vas entre dimensiones, cuáles palabras podrían definir la sensación de verde pasto con la que amanece mi cama, ya nunca más fría y sola, desde que ocupas mi mente y las estrechas habitaciones de mi cuerpo. Dime, por favor, cómo resumo lo suave de tu cabello cuando lo toco...Es como ir al parque a recostarme en la losa, con los ojos bien abiertos y los brazos jugando al viento. Cuántos idiomas conoces, para contener en frases el color de tus ojos, el cielo clarísimo y lavado donde ni una sola nube cruza. Enséñame, con vocales y consonantes, cómo construír los fonemas que pueden invocar lo intangible que nos rodea cuando nos entregamos a plena luz de día, brillando juntos más que el sol. Cómo defino, con tan sólo unas pocas letras y sus finitas combinaciones, los tonos de mis ardientes pensamientos cuando de ideas y creatividad me haces hervir. Porque necesito saber cómo decirte, que si la música escogió encarnarse, fue precisamente en ti en quien escogió mater...

Hoy.

Imagen
Hoy he tenido una cita conmigo misma, con mis recuerdos de nuestros encuentros. He invitado a mis manos para que pasaran abriendo de nuevo los caminos que recorriste en mi piel. Justo hoy, he sentido en la oscuridad inducida por un parpadeo, tu lengua húmeda hablando con mi sexo. Hoy siento de nuevo como las puertas de manantiales secretos rompen con sus olas la crueldad del olvido. Hoy tus palabras se siguen recordando sensuales, con tu sexual acento en tu boca de ensueño. Hoy me vuelvo a sentir plena y llena de ti, arrancándole gemidos a la soledad, de mi cuerpo lúcido. Hoy he sentido otra vez lo leve de tu mirada y el relámpago de tus eróticos ojos, que doblegan mi voluntad ante tu cuerpo firme. Hoy te siento...Cómo te siento... En hogueras de momentos sostenidos, he derramado aguas intentando aplacar esta llamarada en la que me enciendes con cada palabra o roce de tu piel. Y hoy, te he necesitado y deseado más que siempre, hoy, he tenido una cita con tu pasión des...