Dos soles.

Yo tengo dos soles.

Soy una luna, entre ambos, orbitando en mi día a día; a uno lo saludo agradecida, mirando su cara en el cielo. Abriendo la ventana de par en par para invitarlo a mi casa.

Y tengo otro, al opuesto de mi mundo, arropado en cama luego de bailar con algunas letras, con sus sicodélicos ojos de rayo multicolor cerrados y a medio sonreír.

Suele sorprenderme por la espalda, y yo me recuesto a verlo amanecer entre mis piernas; pasa la media mañana calentándome agradablemente el vientre, se alza hasta el cenit de mi ombligo, se queda un poco más besando mis pechos y cayendo perezoso en su media tarde, finalmente se pone con un beso delicado en mi boca y mi frente, para anochecer sobre mi cabeza.

Yo vivo entre dos soles...Será por eso que tal vez me dicen que me veo muy iluminada. Así que nunca me falta luz.



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