Sonrisa.
Buen día caballero.
Una reverencia para tan sutil y fresca presencia.
Me detuvo el dia y el afán, el tránsito de su sonrisa.
Imposible pasar de largo sin antes tomarme el tiempo de admirar una de sus maravillas.
En no se cuantos segundos, alcance a divisar las perlas de su sencillo gesto.
Estáticas en mi mente, ellas se alinean como dos blancos caminos que, aún no adivino el por qué,
me han despertado irresistible deseo.
¡Dolores me causan!...Dolores de agónico placer imaginario, ¡ay!, esas perlas, al imaginarme como se hincan lentas y sensuales en la tierna carne de mis muslos.
Sonrisa franca, labios como cáliz de verdades aún no dichas, enmarcan a esas perlas de endemoniado brillo,
que los imagino hablar, y no puedo resistir pensar...En cómo se sentirán besando lentamente mi cuello.
Sonrisa pícara, que arrasa en el huracán de mis pensamientos, me hace imaginar de su voz el tono dulce, sereno; de sus manos, la fuerza que se posa segura en la mitad desnuda de mi espalda.
Me sonrojo...Si, sin duda alguna...
Y una ola de calor y vergüenza recorre mi ser y las extensiones de él...Clavo mi mirada en el piso, para calmar mi mente y mi cuerpo...
Mis labios tímidamente también intentan esbozar una sonrisa, pero mis dedos los detienen presurosos...
Como si sintieran ellos que intenta desnudar mi alma con su mirada...
Pero me aseguro de que no me mira y tendré tiempo entonces de acumular valor para seguir viendo su eterna, franca y auténtica sonrisa, que me roba el sueño y un suspiro, que visita cada noche su alcoba con ternura.
Una reverencia para venerar su varonil y sensual esencia.
Buen día caballero.
Una reverencia para tan sutil y fresca presencia.
Me detuvo el dia y el afán, el tránsito de su sonrisa.
Imposible pasar de largo sin antes tomarme el tiempo de admirar una de sus maravillas.
En no se cuantos segundos, alcance a divisar las perlas de su sencillo gesto.
Estáticas en mi mente, ellas se alinean como dos blancos caminos que, aún no adivino el por qué,
me han despertado irresistible deseo.
¡Dolores me causan!...Dolores de agónico placer imaginario, ¡ay!, esas perlas, al imaginarme como se hincan lentas y sensuales en la tierna carne de mis muslos.
Sonrisa franca, labios como cáliz de verdades aún no dichas, enmarcan a esas perlas de endemoniado brillo,
que los imagino hablar, y no puedo resistir pensar...En cómo se sentirán besando lentamente mi cuello.
Sonrisa pícara, que arrasa en el huracán de mis pensamientos, me hace imaginar de su voz el tono dulce, sereno; de sus manos, la fuerza que se posa segura en la mitad desnuda de mi espalda.
Me sonrojo...Si, sin duda alguna...
Y una ola de calor y vergüenza recorre mi ser y las extensiones de él...Clavo mi mirada en el piso, para calmar mi mente y mi cuerpo...
Mis labios tímidamente también intentan esbozar una sonrisa, pero mis dedos los detienen presurosos...
Como si sintieran ellos que intenta desnudar mi alma con su mirada...
Pero me aseguro de que no me mira y tendré tiempo entonces de acumular valor para seguir viendo su eterna, franca y auténtica sonrisa, que me roba el sueño y un suspiro, que visita cada noche su alcoba con ternura.
Una reverencia para venerar su varonil y sensual esencia.
Buen día caballero.

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