Humo.
Caigo de espaldas en mi cama, escucho que mi cuerpo choca contra un espejo de agua.
Siento las burbujas deslizándose entre mis dedos.
Me hundo lentamente, y nunca toco el fondo. Pero no me angustio.
No siento mis piernas, mis sentidos se expanden ocupando el Universo.
Abro los ojos, hay una hoguera frente a mi.
Hay oscuridad, alrededor la negrura profunda, puedo escuchar mi respiración pausada.
Parpadeo, mi vista se vuelve borrosa.
Hajjjmeeee schhhammm saaa...Escucho el humo, Escucho la niebla.
Un pajaro sobrevuela la hoguera; enciende en un grito, en la altísima llamarada, las plumas de sus alas.
Huooommm sha ashjj anisommm... Y el humo que sale de la hoguera empieza a dibujarte.
Siento ecos de otros mundos que se mueven a mis espaldas; no puedo verlos, pero sé que seres mágicos se acercan con su brazo extendido y tocaran mi hombro...Aún no llegan a través del Espacio Tiempo...Sólo las retardadas sensaciones de sus tactos.
Eeeewmmmm nahhhh...La voz de un Anciano del Tiempo Presente iluminado por la hoguera reza hipnótica.
Alcanzo a adivinar su rostro y soplando en mi cara una bocanada dibuja tu boca en la mía.
Humo, mucho humo, y tu tomas esa forma sin límites, te condensas y desdibujas sin diferenciar demasiado los estados. Mientras, el Sonido Universal atraviesa cada átomo que me compone y me hace vibrar como la cuerda más tensa.
Trato de agudizar la mirada, pero llega otra bocanada que me ahoga como aceite. entra por mi nariz y mi boca, y respiro sin pensar.
Abro mis ojos y despierto de golpe al terminar de aspirar la bocanada; recuerdo el trance, recuerdo tu beso, recuerdo el humo de tu boca, tu bocanada espesa, calurosa, tu boca de humo que me besó desde otro mundo, tu forma incierta a través de la hoguera.
Humo, ecos de tambores y rezos, sonido de polvo cayendo suavemente sobre mi.
Podría jurar que estuvimos allí. recostados en la rojiza tierra soñando despiertos.
Siento las burbujas deslizándose entre mis dedos.
Me hundo lentamente, y nunca toco el fondo. Pero no me angustio.
No siento mis piernas, mis sentidos se expanden ocupando el Universo.
Abro los ojos, hay una hoguera frente a mi.
Hay oscuridad, alrededor la negrura profunda, puedo escuchar mi respiración pausada.
Parpadeo, mi vista se vuelve borrosa.
Hajjjmeeee schhhammm saaa...Escucho el humo, Escucho la niebla.
Un pajaro sobrevuela la hoguera; enciende en un grito, en la altísima llamarada, las plumas de sus alas.
Huooommm sha ashjj anisommm... Y el humo que sale de la hoguera empieza a dibujarte.
Siento ecos de otros mundos que se mueven a mis espaldas; no puedo verlos, pero sé que seres mágicos se acercan con su brazo extendido y tocaran mi hombro...Aún no llegan a través del Espacio Tiempo...Sólo las retardadas sensaciones de sus tactos.
Eeeewmmmm nahhhh...La voz de un Anciano del Tiempo Presente iluminado por la hoguera reza hipnótica.
Alcanzo a adivinar su rostro y soplando en mi cara una bocanada dibuja tu boca en la mía.
Humo, mucho humo, y tu tomas esa forma sin límites, te condensas y desdibujas sin diferenciar demasiado los estados. Mientras, el Sonido Universal atraviesa cada átomo que me compone y me hace vibrar como la cuerda más tensa.
Trato de agudizar la mirada, pero llega otra bocanada que me ahoga como aceite. entra por mi nariz y mi boca, y respiro sin pensar.
Abro mis ojos y despierto de golpe al terminar de aspirar la bocanada; recuerdo el trance, recuerdo tu beso, recuerdo el humo de tu boca, tu bocanada espesa, calurosa, tu boca de humo que me besó desde otro mundo, tu forma incierta a través de la hoguera.
Humo, ecos de tambores y rezos, sonido de polvo cayendo suavemente sobre mi.
Podría jurar que estuvimos allí. recostados en la rojiza tierra soñando despiertos.

Comentarios
Publicar un comentario