Silencio.

Las ganas de gritar tu nombre se me hacen nudo en la garganta.

De gritar, de gritar a todos que te amo en el silencio de la madrugada, que te desvisto con mi boca, que conozco cada rincón de ti.

Que respiras conmigo el aire de la mañana y ves desde mi cama la primera luz del amanecer.

Que volviste a tomar algo de café después de un tiempo largo.

Gritar...¡tanto lo deseo!

Gritar que soy feliz cuando tocas mis nalgas con tus manos grandes y anchas, que sabes lo que me gusta y cuándo lo quiero.

...Pero amas demasiado el silencio, pero amas tanto los secretos...Más que a ti mismo.

Y me abstengo de gritarte a los cuatro vientos mientras pienso: "¿Por qué tanto silencio?..."






Comentarios

Entradas populares de este blog

Palabras.

Hogar.

Eternidad.