Pirómano.
La noche oscura te tiene miedo porque la hieres con las llamas de tu mirada.
Los cuerpos, de pasiones consumidos, reviven cada viernes solo para dejarse incendiar de tu deseo infinito.
Las extrañas caras que pululan sedientas de besos y emociones en los bares y avenidas se ponen en fila...
Te enviaron su amor por el correo y desean sentir furtivamente el ardor nocturno de perversiones aún ocultas en tu cintura.
Las luces de los carros que rápido pasan se chocan contra tu amplia sonrisa, y se alejan para evitar verte la cara.
Caminas con amplio paso, listo para encender hogueras que hasta los cielos llegan...
Fuego, fuego hay en esas manos,"¡fuego!" gritan las almas encadenadas a tus deseos.
...¡Cómo te gusta ver arder los senos de las mujeres con la gasolina de tu lengua, cómo adoras la agonía que provocas a las desconocidas y olvidadas!...
Incendios en la ciudad, en las sillas del motel, en las esquinas de un boulevard, en lo mas recóndito del callejón...Una sonrisa y una mirada, bien coordinadas...¡Fuego, fuego! gritan cada fin de semana las femeninas almas.
Se consumen, se reducen, se contraen, se vuelven cenizas...Y te dan las gracias mientras haces un ademán de desprecio.
Incendias las vidas. los corazones y las camas...Nada escapa ante los arrasadores desastres que provocas con las llamas de tu mirada, el agua de los mares no alcanza y todo se consume hasta dejar la nada, preñada de negra ceniza infértil.
...Sólo es viernes, apenas comienza el incendiario fin de semana, el reflejo del espejo se ríe cuando cierras la puerta tras de ti...
Fuego...¡Fuego! grita riendo desencajado tu reflejo.
Los cuerpos, de pasiones consumidos, reviven cada viernes solo para dejarse incendiar de tu deseo infinito.
Las extrañas caras que pululan sedientas de besos y emociones en los bares y avenidas se ponen en fila...
Te enviaron su amor por el correo y desean sentir furtivamente el ardor nocturno de perversiones aún ocultas en tu cintura.
Las luces de los carros que rápido pasan se chocan contra tu amplia sonrisa, y se alejan para evitar verte la cara.
Caminas con amplio paso, listo para encender hogueras que hasta los cielos llegan...
Fuego, fuego hay en esas manos,"¡fuego!" gritan las almas encadenadas a tus deseos.
...¡Cómo te gusta ver arder los senos de las mujeres con la gasolina de tu lengua, cómo adoras la agonía que provocas a las desconocidas y olvidadas!...
Incendios en la ciudad, en las sillas del motel, en las esquinas de un boulevard, en lo mas recóndito del callejón...Una sonrisa y una mirada, bien coordinadas...¡Fuego, fuego! gritan cada fin de semana las femeninas almas.
Se consumen, se reducen, se contraen, se vuelven cenizas...Y te dan las gracias mientras haces un ademán de desprecio.
Incendias las vidas. los corazones y las camas...Nada escapa ante los arrasadores desastres que provocas con las llamas de tu mirada, el agua de los mares no alcanza y todo se consume hasta dejar la nada, preñada de negra ceniza infértil.
...Sólo es viernes, apenas comienza el incendiario fin de semana, el reflejo del espejo se ríe cuando cierras la puerta tras de ti...
Fuego...¡Fuego! grita riendo desencajado tu reflejo.

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