Veneno.

Tener tu boca y tus manos, besarte en la oscuridad, abrazarme a ti en la penumbra de la mañana, lamer tu piel ardiente y ser tuya en las noches de una ciudad hermosa, eso, eso...

¿Cómo no enamorarme más? ¿cómo no desear más? Cada caricia y mirada, es una invitación a dar un paso más en ti.

Verte dormir, hablar, cantar, recitar y contar, eso, eso... Eso es una invitación a querer perderme en lo más profundo de ti, colores y sabores, en deliciosos porcentajes.

Eso, eso, es una amistad con verdaderos momentos eróticos.

Sé que ya no habrá respuesta, más que la que tu sexo y tu mirada de hielo me puedan dar.

Y siempre la pregunta será: ¿qué haré contigo?...Como si también tuviera una respuesta...

Amor, amor, una palabra prohibida en los labios de los furtivos amantes, un licor que al reposarse se vuelve veneno rojo, que inunda y apaga las pasiones, que ponen la piel y la garganta ásperas, que le roba dulzura a los momentos que no volverán.

Eso, eso amigo mío, es un deseo que ya no quiero obligarte ni pedirte desear.

Prefiero beberme de tus labios el veneno, de tu piel recibir el fuego, de tu ojos una mirada como la fría hoja de una daga que me corta la respiración y el cuello, porque es la única respuesta, y es lo real, y eso está entre nosotros, aunque sea otra cosa la que por siempre  yo vaya a desear.

Sacerdotisa quiero ser para adorar con besos tu sagrada distancia, para llamarte como cada noche llamo a Dios, para que me arrope el frío de tus armas grises, de mi desolado corazón.

Eso, eso amigo mío, es lo que siento cuando embriagada de ternura, palabras de amor y deseo,me  entrego a ti entera, para que me beses, y ardas conmigo, en la bella ciudad, que en la noche pone en nuestros licores, el veneno rojo reposado, el efecto de un loco deseo.



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