Hora Perdida.
En el reloj que me narra los días,
está faltando una hora, a la que llamé mientras dormías,
la hora perdida.
Madrugada incoherente,
un extraño regalo de la vida,
una hora,
una sola, que no se suma ni a tu noche ni a mi día.
Ella salta jugando con los segunderos,
haciendo con ellos olas
en lo breve de nuestro tiempo.
Se estira, borrando el dos,
colgada de una a tres,
sesenta veces ausente...
Y me pregunto...¿A dónde se fue?
Estará escondida en el silencio de tu despacho,
o sentada en el sofá, donde siempre nos besamos.
Allí se mece la luna loca,
Desde arriba ella mira cómo busco
la traviesa hora...
En risueño silencio,
Los relojes ella ha puesto de acuerdo,
Para darle la licencia
De faltarle por siempre al tiempo.
está faltando una hora, a la que llamé mientras dormías,
la hora perdida.
Madrugada incoherente,
un extraño regalo de la vida,
una hora,
una sola, que no se suma ni a tu noche ni a mi día.
Ella salta jugando con los segunderos,
haciendo con ellos olas
en lo breve de nuestro tiempo.
Se estira, borrando el dos,
colgada de una a tres,
sesenta veces ausente...
Y me pregunto...¿A dónde se fue?
Estará escondida en el silencio de tu despacho,
o sentada en el sofá, donde siempre nos besamos.
Allí se mece la luna loca,
Desde arriba ella mira cómo busco
la traviesa hora...
En risueño silencio,
Los relojes ella ha puesto de acuerdo,
Para darle la licencia
De faltarle por siempre al tiempo.

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