Caballo.

El amor es igual que tener un caballo salvaje comiendo flores en tu jardin.

Un dia se te acerca, y dejas que lo acaricies, y empieza a seguirte, y a lamer tu mano, y tu comienzas a creer que lo estas domando.

Quiere estar cerca de ti el brioso caballo, pero tambien un dia notas que esta saltado la cerca y dejando la melena enredada en el alambrado.

Entonces tomas la fatidica decision de ponerle frenos, de colgarle un bosal, de ponerle riendas y controlarlo.

Se retuerce desesperado el condenado, y te tumba a tierra cada que pueda y sale huyendo, para volver en la noche a tocar tu ventana con el hocico mojado.

Te tira de cabeza, te rompe las piernas, salta cuando menos lo esperas, y cuando pasas muy cerca, en venganza te pega la coz el muy descarado.

Y un dia galopando, te estrellara contra un arbol y te dejara al lado del camino, tirado.

Deberas decidir si te dejaras morir, si volveras sin el a casa, o si lo buscaras para contener su brio y hacerlo tuyo.

Y asi me quedo yo, decidiendo con el higado en la mano, al lado del camino, tiritando.

El amor es un maldito caballo de pelo negro, poseido, libertino, que se para en sus patas traseras en la noche para saludar a la luna eterna.

El amor es un desgraciado caballo de melena oscura, que tira de tu camisa invitandote a montar en el.

El amor es un tetrico caballo de altura temeraria, que te mira  a los ojos y te advierte no ponerle frenos.

El amor es un caballo salvaje que aparece en tu jardin , cuando nadie le abre el porton, para comerse las mejores  flores que con la paz y la calma has plantado.

El amor es un brioso salvaje y grosero, que relincha y muerde cuando estas cerca, pero que lame tu cara cuando se acerca por tu espalda, y te limpia las lagrimas.

Caballo de fina estampa, caballo de paso fino, caballo de patas anchas, caballo sin origen, caballo mortecino.

El amor es un espectro de cuatro patas en las llanuras de la vida, un animal que te saca el corazon y lo pisotea, un animal que decide cuando aprender a marchar y a hacer la venia, a recoger de la arena sus patas heridas, que decide solo, cuando dejar de romper de la caballeriza las puertas endebles de madera, hechizas.

El amor es un caballo negro misterioso, que siempre te invita a ponerle rienda, pero te deja claro que a la primera, se escapara en la noche a destrozar otras flores y a pacer en otro jardin.







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