Raíces.
Tus besos erosionaron las murallas de mi indiferencia.
Tus manos se deslizan como buscando un calor en mi que ya hace rato parece no existir mas.
Y la noche nos ha juntado,
y las distancias se acortaron.
Me estabas desafiando con tus labios y tu mirada,
a entrar en una guerra invisible de fuerzas y tensiones.
Agarrada a una cornisa, contigo empujándome sin tregua
rodeada no mas que de vacíos.
Me lancé esperando que mi cuerpo se destrozara con tus jóvenes rocas,
dejando esparcidas las entrañas y el corazón...
Pero tu cuerpo se sintió como una nube...
Y en él sostuve el vuelo hasta entrada la madrugada.
Que difícil no resistirse a tus empinadas superficies,
qué vasto el deseo por tu piel.
El calor nubló mi mente,
el sudor lavó del pasado las culpas.
Mi vista extasiada,
contempló fervorosa la oscuridad de la que surgió tu cuerpo.
Las estrellas de tu mágica sonrisa
iluminaron el camino al placer infinito.
¡De cuánta pasión y deseo me ahogaba!
¡De que extraño paraje llegas a hacerme vivir de nuevo!
¡Bendita aquella que te dio la vida,
porque te ha creado para darme una vida!
Y como un árbol tus palabras están echando las raíces,
y debilitan la coraza que tanto tiempo demoré en construir.
Las grietas se ensanchan...No puedo detenerte.
No ahora.
Tus manos se deslizan como buscando un calor en mi que ya hace rato parece no existir mas.
Y la noche nos ha juntado,
y las distancias se acortaron.
Me estabas desafiando con tus labios y tu mirada,
a entrar en una guerra invisible de fuerzas y tensiones.
Agarrada a una cornisa, contigo empujándome sin tregua
rodeada no mas que de vacíos.
Me lancé esperando que mi cuerpo se destrozara con tus jóvenes rocas,
dejando esparcidas las entrañas y el corazón...
Pero tu cuerpo se sintió como una nube...
Y en él sostuve el vuelo hasta entrada la madrugada.
Que difícil no resistirse a tus empinadas superficies,
qué vasto el deseo por tu piel.
El calor nubló mi mente,
el sudor lavó del pasado las culpas.
Mi vista extasiada,
contempló fervorosa la oscuridad de la que surgió tu cuerpo.
Las estrellas de tu mágica sonrisa
iluminaron el camino al placer infinito.
¡De cuánta pasión y deseo me ahogaba!
¡De que extraño paraje llegas a hacerme vivir de nuevo!
¡Bendita aquella que te dio la vida,
porque te ha creado para darme una vida!
Y como un árbol tus palabras están echando las raíces,
y debilitan la coraza que tanto tiempo demoré en construir.
Las grietas se ensanchan...No puedo detenerte.
No ahora.
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